3
Mar
2008
Advierto que este cuarto dÃa del viaje a Andorra se caracteriza por lo aburrido y poco productivo que fué. Tuve la moral un poco por los suelos. Ni si quiera saqué fotos aunque añadiré alguna como detalle para adornar el capÃtulo de hoy. Aun asà fué otro dÃa del viaje y como tal paso a relatarlo.
Lo primero que recuerdo es que me despertaron unos ruidos en el pasillo. Miré a mà alrededor y estaba solo. No me habÃa enterado de cuándo se levantó Lourdes o cuándo se habÃa ido aquella mañana. No escuché nada de nada. Miré la hora y eran cerca de las diez y media. Lo del pasillo debÃa ser el servicio de habitaciones. Me acordé que Lourdes iba a dejar el cartel de “no molestar” puesto. Rápidamente ─y muy dolorido─ antes de que entrara nadie me levanté para comprobarlo y efectivamente dentro no estaba el cartelito.
De relax
─¿Y que hago ahora?─ No me sentÃa con fuerzas ni para vestirme asà que cogà algo del mini-bar para desayunar. Puse la tele pero para variar no habÃa nada interesante. Entonces me acordé que en el viaje de ida me dejé a medias la peli de “Crying Freeman”. Asà que mi siguiente plan de miércoles de relax era terminar de verla en el divx. Fue poco más de media hora y la verdad, seguÃa teniendo sueño. Cambié de DVD y puse unos capÃtulos de Seinfeld hasta que me quedé sopa.
Al despertar
No estuve durmiendo mucho más. A las doce sonó mi teléfono y era Lourdes para preguntarme como estaba. Fueron escasos segundos de conversación y continué durmiendo. Cuando era casi la una de la tarde me levanté de la cama para pensar cual serÃa el plan. No contaba con lo que yo quisiera hacer, sino lo que podÃa. No estaba para muchos trotes. Me di una ducha rápida mientras pensaba que a lo mejor podrÃa dar una vuelta por el centro de Andorra, aunque seguÃa dudando de mi posibilidad de aguantar la caminata. Se acercaba la hora de comer y pensé en ir a por unas hamburguesas y ponerme una peli. Lo tenÃa decidido. Esa tarde la pasarÃa descansando en la habitación pero entonces me vino a la mente un detalle que habÃa olvidado por completo. La noche anterior quedé con Helga ─que también estaba lesionada─. Quedamos en que nos llamarÃamos para comer en el restaurante del hotel. ─Joder!…no recuerdo la habitación!─ Eran ya casi las dos y como estaba vestido pensé en bajar igualmente y echar un vistazo por los salones del hotel. En caso de no encontrarme con ella me irÃa al McDonalds como tenÃa planeado. Me estaba poniendo el abrigo cuando sonó el teléfono de la habitación. Era Helga.
La comida
Subimos al restaurante de la sexta planta. Allà no habÃa ni dios. Nos sentamos en una mesa y nos contamos la mañana tan fantástica que habÃamos pasado cada uno encerrados en el hotel. Entonces apareció alguien más del grupo que venÃa con nosotros desde Madrid. No le conocÃa personalmente pero en seguida le reconocà de haberle visto un par de dÃas antes por las pistas de Grandvalira junto con la guÃa turÃstico y el médico de nuestra expedición. Se llama Emilio y estando de pié nos contó que también se habÃa lesionado el primer dÃa. Nada serio pero aun asà preferÃa quedarse en el hotel para descansar, asà que nos cambiamos de mesa y nos juntamos a comer los tres. Charlamos sobre esto, sobre aquello y lo de más allá, pero sobre todo de las experiencias de cada uno esquiando. A todo esto, la camarera ─que era andaluza─ no paraba de charlar con nosotros. En todo el restaurante tan sólo estábamos los cuatro y la verdad, se agradecÃa tener algo de compañÃa en esos momentos de cierto aburrimiento y sin que hacer. La comida al final resultó muy amena.

Imagen del restaurante del hotel
Buscando qué hacer
Nos levantamos de la mesa y cada uno se fue a su refugio para descansar. Yo no tenÃa mucho sueño asà que me bajé al bar del hotel a tomarme una cervecita y conectarme para charlar con alguien por el Messenger. Fue increÃble porque no habÃa nadie en mi lista de contactos. Estaba poniéndome al dÃa leyendo las news cuando de repente Marta, desde Polonia, me abrió la ventana de conversación. ─Alguien al fin!─ Estuvimos poquito tiempo ya que ella estaba a punto de salir del trabajo asà que de nuevo me quedaba solo. No me importaba porque la conexión estaba a punto de cerrarse ─te soplaban un euro por cada cuarto de hora─. Pero de nuevo otra ventana de conversación. Esta vez era Carlos. Miré mi cerveza y estaba casi entera. No eran más de las tres y media de la tarde asà que otro euro por la ranura y a conversar unos minutos más. Al final aproveché el tiempo hasta que casi sin darme cuenta, se me cerró la sesión. Ya no echaba más. La cerveza me estaba dejando sopa y el dolor en el pecho se presentaba de nuevo asà que me subà a la habitación para tumbarme a descansar. La diversión era tal que me quedé dormido.
Imagen del bar del hotel
La tarde-noche
Escuché como llamaban a la puerta. Por la hora debÃa ser Lourdes. Efectivamente. Yo estaba todavÃa adormilado y algo desorientado. Estuve un rato sentado en la cama intentando despejarme. Mientras tanto Lourdes me contaba como habÃa ido el dÃa. Yo no hacÃa más que imaginar que al dÃa siguiente serÃa lo mismo y la verdad, no me gustaba el plan. No estaba pasando por el mejor momento de la semana y además la jodida lesión no dejaba de molestarme. Entre unas cosas y otras nos tenÃamos que subir a cenar. No tenÃa nada de hambre. A todo esto recuerdo que al ir al buffet me llamó Sergio ─el pelos─ al móvil. Salà del restaurante y bajé una planta para poder fumarme un cigarro mientras hablaba. Fue entonces cuando al poco de estar hablando vi salir a Lourdes de un ascensor con cara de pánico. Estaba preocupada buscándome por si me habÃa pasado algo. Reconozco que esa tarde estuve poco comunicativo no sólo con ella sino con todos.
Como el ambiente no estaba para muchas fiestas, esta vez no hubo cerveza en el bar y nos la tomamos en la habitación. Lourdes se acostó muy pronto. Entre mi ánimo y su cansancio era la mejor decisión. Yo, en cambio, no tenÃa sueño y no sé como lo hice pero me quedé viendo un programa de televisión ─no me preguntéis en qué canal─ en el que unos tÃos le arreglaban el chalet a una familia de Torrevieja con problemas de discapacidad. El programa duró unas tres horas y me lo tragué entero, eso si, aguantando a base de cerveza por hora. Después de esto no tengo claro cómo y a qué hora me quedé dormido pero de lo que si me acuerdo perfectamente es que esa misma noche me prometà aprovechar y disfrutar con Lourdes el resto del viaje aunque me costara el mayor de los esfuerzos. ─¿Que si lo conseguÃ?─ Eso lo sabréis en las próximas entregas de este viaje.
Continuará…




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2 Comentarios a "Dia 4 del Viaje a Andorra *Esqui+Snow08*"
Nunca habÃa encontrado a nadie que en medio de Andorra (una de las maravillas del mundo), en donde con solamente mirar por las ventanas te quedas flipado con los panoramas, pueda tener un dÃa tan aburrido y gris… whow!!
Pero en serio ¿no te dió la imaginación para nada mas que hacer LO MISMO que haces en madrid? ¿Y buscar una farmacia para tomarte un relajante muscular o un analgésico y poder pasear un poquillo aunque fuera colocado?¿Sacar la cámara y hacer cuatrocientas fotos a los montes circundantes desde la ventana de tu habitación o el hall de tu hotel?¿Cojer el autobus más cercano y perderte sentado sin tener que caminar?¿Prácticar meditación o sexo onanista trántico?
No sé, por ahora con los tres dÃas que estás contando dan ganas de ahogarte, raptar a tu santa mujer (que paciencia tiene la niña) y usar el pastizal que te has gastado para hacer el viaje en DISFRUTAR de la vida.
Que cierto el dicho de que dios le dá pan al que no tiene dientes…
jajajajaja (nunca cambiaras, solo te he visto FELIZ volando)
Querido Bendem, estoy pensando en pasarle la tijera a tus comentarios pq joder! …es que no me libro de una COJONES!!
No, ahora en serio. Ese dÃa estaba jodido, casi no podÃa moverme aunque estuviera con los relajantes Y LA FAJA DE LOS COJONES asà que poco podÃa hacer. Es queeeeee no es tan fácil. A veces hay que ponerse en la piel del otroooo!! Pero bueno, para que no me critiques tanto te adelantaré que el balance del viaje fué muy bueno teniendo en cuenta la situación. Aún quedan 3 dÃas por relatar. Ten pacieeeeencia. Además, hay muchos detalles que por no ser de interés general los omito
Y hablando de volar…¿cuando vamos al simulador ese de “a 500€ la hora”???
Besitos…
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