8
Mar
2008
Al igual que la mañana anterior, Lourdes se habÃa levantado temprano para bajar a desayunar y salir a eso de las ocho y cuarto hacia Grau Roig. Yo, de nuevo, me quedarÃa sin esquiar ese dÃa. La noche anterior y reflexionando llegué a la conclusión que antes de volver a Madrid querÃa esquiar de nuevo, asà que me propuse pasar ese jueves de turismo por Andorra y el viernes en Grandvalira.
La mañana
Cuando Lourdes salió de la habitación del hotel yo salté de la cama para evitar quedarme sopa. Apenas habÃa dormido cuatro horas esa noche. SabÃa que tenÃa que prepararme para salir y aprovechar todo lo posible esa mañana. Mientras me daba una larga ducha decidà que lo mejor serÃa salir por el centro de Andorra a desayunar para después darme una vuelta por Caldea, las tiendas y sobre todo, informarme de los horarios de autobuses que subÃan a Soldeu.
Rápidamente me puse en marcha. Comprobé al salir del hotel que hice bien no sólo en ponerme la faja, sino también la bufanda ya que a pesar de estar el cielo muy despejado hacÃa bastante frÃo. Me dirigà a la parada de los buses gratuitos que se movÃan por Andorra la Vella. Pasaban cada quince minutos asà que cuando me di cuenta ya estaba subido en uno de ellos. Eran mini-buses para unas veinte personas. En menos de cinco minutos ya estaba en pleno centro justo donde yo querÃa, que era la avenida Merixell. Que tiempos y que recuerdos. HacÃa seis años que no pasaba por allà pero me acordaba perfectamente. Sin entretenerme me fui en busca de un bar para desayunar. Pasé por delante de un Lizarrán. Me acordé de que al llegar a Andorra la vez anterior, el Lizarrán fue uno de los primeros sitios a los que entré para tomar algo y hacer unas llamadas de teléfono. Pero esta vez no serÃa lo mismo. Ni siquiera el paisaje lo era. Yo asociaba todo aquello a verlo nevado, asà que me dediqué a buscar otro lugar donde tomar algo caliente. Di unas cuantas vueltas ─bastantes dirÃa yo─ hasta que encontré un lugar donde desayunar. En el bareto apenas habÃa gente. Me senté en la barra y pedà un descafeinado con un croissant que me sentó bastante bien teniendo en cuenta que, entre el cansancio, el dolor del pecho y las vueltas que estaba dando ya me estaba mareando. Necesitaba meterme algo urgente en el estómago.

Saliendo el sol sobre Andorra
Por el centro de Andorra
Ya teniendo mejor cuerpo salà del bar y lo primero fue ir hacia Caldea. El sol empezaba a salir a través de las montañas y a su vez subÃa la temperatura. HacÃa una mañana estupenda para pasear. Estuve un buen rato sacando fotos. También estuve muy cerca del hotel en el que me alojé seis años atrás, en la zona de Escaldes. Visité alguna tienda que otra pero sin ánimo de comprar nada. Pensé que en caso de comprar algo lo harÃa con Lourdes esa misma tarde o al dÃa siguiente. Ahora caigo en que me paré a observar mas tiendas de esquà que tiendas de electrónica. No hacÃa más que pensar en que este no serÃa el último viaje que harÃa para esquiar.

Por el centro de Andorra

Por el centro de Andorra

Llegando a Caldea
Miré la hora y al ver que se acercaba el mediodÃa me fui a la oficina de turismo que está justo detrás del comienzo de lÃnea de los buses gratuitos. Mi plan era subir a comer a Soldeu y si me daba tiempo, continuar a Grau Roig para ver a Lourdes y bajar con el grupo en nuestro bus.
La chica de la oficina de turismo que me atendió me facilitó un folleto con los horarios. Como pensé que era muy pronto para ir a Soldeu y comer allÃ, decidà pasar antes por el hotel para coger las gafas de sol. De nuevo mini-bus y al hotel.
Cuando llego al hotel me encuentro que ya habÃan limpiado y recogido la habitación. Lourdes estarÃa contenta esa tarde ya que me pidió que por favor, aunque me quedara durmiendo, procurara dejar pasar al servicio de habitaciones. También que ventilara un poco la habitación por la peste a tabacazo. Pues nada, con la puerta abierta de la habitación y de la terraza me encendà un cigarro, cogà las gafas, me ajusté la faja y de repente alguien de mantenimiento entró para arreglar la cisterna del baño que se quedaba algo abierta y debÃa gastar un montón de agua. En cuestión de cinco minutos estaba solucionado el problema y aproveché para irme después que se fuera el hombre.
Bajé al salón de la planta baja y allà me encontré con otra chica del grupo que el dÃa antes también se habÃa lesionado la rodilla. Me preguntó que iba a hacer y le dije que no estaba dispuesto a quedarme el hotel mirando las musarañas y que me iba en ese momento a Soldeu para dar una vuelta y comer. Dicho y hecho, de nuevo a la parada del mini-bus aunque esta vez serÃa un autobús de lÃnea el que me llevara de nuevo al centro. Durante el trayecto me llamó Lourdes al móvil y le comenté que estaba yendo al centro para coger el bus que me llevara a Soldeu. El siguiente detalle harÃa que mi fama de “el charlas” diera frutos. Lourdes me comentó que podÃa utlizar el forfait para coger el autobús y me saldrÃa gratis ─hay que tener en cuenta que costaba unos cinco euros cada trayecto─. No llevaba el forfait encima asà que de nuevo media vuelta y al hotel a recogerlo. A todo esto, los mini-buses cada vez tardaban más en aparecer ya que a medida que avanzaba el dÃa habÃa más tráfico ─y para el que no lo sepa, el tráfico de Andorra es insoportable─.
Cuando volvà al centro de Andorra con el forfait se me ocurrió ir de nuevo a la oficina de turismo a enterarme de cómo iba el tema ese de coger gratis el bus a Soldeu. Ésta vez habÃa un chico. Con acento francés-argentino me contó que sólo podÃa coger con el forfait los autobuses que tuvieran puesto “SKIBUS” en un cartel. Pues nada, me dirigà al Escale ─el centro comercial que desde la misma puerta pasan los autobuses─ y a esperar. Allà pasaban autobuses que subÃan a Soldeu pero ninguno con el cartelito de las narices. De repente apareció el chico la oficina de información ─rabia me da no acordarme de su nombre─. Me saludo y me dijo que él iba hasta Encamp. Añadió que si querÃa subir con forfait hasta Soldeu me podÃa ir con él hasta Encamp y luego coger el funicular hasta mi destino. Me llamaba la atención subir en el FuniCamp pero no estaba para muchos trotes. Además la subida es de acceso a pistas y yo no iba a esquiar. Estuvimos charlando un buen rato allà mismo. Le conté un poco sobre mi experiencia currando en el hotel de Soldeu. Cuando le dije que era canario me preguntó qué cojones hacÃa viviendo en Madrid con lo bien que se vive en las islas ─ya que él las conocÃa─. Me contó entre otras cosas que habÃa estado currando en Francia unos años y en varios lugares más pero ahora que llevaba bastante tiempo en Andorra echaba de menos ParÃs y volverÃa en breve. Llegó su autobús y nos despedidos con un “hasta la próxima” y es que nunca se sabe. Me agradó conocer a este personaje.
Subiendo a Soldeu
Con las gafas de sol puestas y escuchando a los Govt’ Mule contemplaba el paisaje dentro del autobús durante el trayecto a Soldeu. El cielo estaba totalmente despejado. Me sentÃa algo nervioso porque de nuevo volverÃa a pasear por el lugar donde vivà una experiencia ─por una parte muy dura─ pero por otra parte muy positiva. Como siempre, de lo malo tiene que salir algo bueno.
Al llegar, lo primero que hice fue contemplar la calle principal ─y casi la única─ que es eje del pueblo. Realmente era como estar en una especie de pueblo tipo Dr. en Alaska. ─Que pena que no estuviera nevado!─. Ahà estaba el hotel con su cuesta en el lateral que llevaba a la cocina. Cuantas veces habré bajado esa cuesta repleta de hielo y nieve subido en los contenedores de basura ─que bonito─. Esa es la única forma de esquiar que conocà cuando trabajé allÃ. Aunque la cuesta no sólo lleva a la cocina, sino que también tiene una puerta en la que bajando por una escalera de caracol muy cutre se accede a la zona de los empleados. Antes de aventurarme a comprobar si quedaba algún conocido en el hotel me fui hacia la parte del parking, desde donde se podÃan contemplar las pistas de Soldeu. Saqué la cámara para grabar y fotografiar las montañas nevadas. La tarde se presentaba estupenda.

La famosa cuesta en el lateral del hotel

La calle principal de Soldeu

Las pistas de Soldeu

Las pistas de Soldeu

Las pistas de Soldeu
Di un nuevo rodeo hasta llegar a la cocina de mi antiguo hotel. Nada mas echar un vistazo por la ventana una cabeza se dió la vuelta y me miró fijamente. Echó una sonrisa y se dirigió a la puerta. No me lo podÃa creer! Era uno de mis antiguos compañeros de cocina! Nos saludamos con gran sorpresa después de tanto tiempo. Nos pusimos al dÃa muy brevemente ya que le reclamaban para su tarea. Me contó que él junto con otros dos compañeros que no se encontraban allà en ese momento eran los únicos “supervivientes” desde mi marcha. Por ejemplo que Antonio, uno de los cocineros con el que trabajé, ahora estaba en La Palmera ─un bar en frente del hotel─ pero que le verÃa si me pasaba por la tarde. A lo mejor no viene al caso pero relataré una pequeña historia sobre Antonio la cual ha hecho no olvidarme de semejante personaje. Antonio es un vasco ya entrado en años pero muy cachondo y muy grandote ─a lo largo y a lo ancho─. La nochevieja que pasé allà fue jodida teniendo en cuenta que no estaba de vacaciones precisamente. Estábamos currando como cabrones y se acercaban las doce de la noche. Entonces, a diez minutos de finalizar el año, Josep ─el chef─ nos dijo que nos fuéramos de una vez al salón que habÃan preparado para los empleados. El salón era muy grande y al fondo estaba Antonio con una radio para que pudiésemos escuchar las campanadas. Como aquello no se escuchaba una mierda el tÃo se levantó y con toda su pachorra se fue a la cocina. Apareció con una paellera gigante y un cucharón. El descojone fue general, pero esa noche por sus cojones todos comerÃamos las uvas al ritmo de las campanadas.

Parapentistas sobre las montañas
Después del agradable encuentro que acababa de tener pensé que necesitaba sentarme y relajarme asà que fui directo a La Palmera ─para mà siempre ha sido el Brick de Soldeu pero sin Holling y Shelly detrás de la barra─. Tomé una cerveza y como habÃa hambre, una hamburguesa. La chica que me atendió me llamó la atención . Tuve la sensacion de conocerla de algo. Le pregunté y efectivamente, también habÃamos trabajado juntos en el hotel. Le pregunté por Antonio y me dijo que le habÃan tenido que echar de La Palmera porque no cabÃa en la cocina ─era broma, claro─. Joder que ataque de risa me entró. Añadió que si le querÃa ver que esperara hasta las cinco. Y no le verÃa porque para entonces yo estarÃa bajando a Andorra.

…súper-hamburguesa
Sin apenas hacer la digestión decidà esperar el autobús y subir a Grau Roig para ver a Lourdes, asà aprovecharÃa para bajar directo al hotel con el grupo. Estuve casi dos horas esperando y todos los autobuses que paraban me decÃan que no dejaban en Grandvalira. Harto de esperar a la intemperie ─empezaba a hacer un frÃo de cojones─ cogà el bus que me llevarÃa a Andorra y de nuevo mini-bus para ir al hotel.

El Aspen, otro garito de Soldeu

Bajando a Andorra

Muñeco de nieve frente a la oficina de turismo
Al final Lourdes llegó antes que yo al hotel. Nos pusimos al dÃa y le conté todo lo que habÃa hecho. Me pareció increÃble para lo jodido que estaba con la lesión. Imaginaba que al dÃa siguiente estarÃa resentido de la paliza que me habÃa dado. Decidimos quedarnos en el hotel descansando hasta la cena. Para relajarnos nos pusimos el Compex ─un aparato que te da masajillos─ asà que nos tumbamos a disfrutar de las descargas del cacharrito.

Lourdes, guapÃsima después de un intenso dÃa de esquÃ

En la terraza de la habitación

…auto-foto haciendo el ganso
La cena
HabÃa que estar a las nueve y cuarto en el restaurante. Nos juntamos unos cuantos en una mesa y de nuevo al buffet. Esa noche tenÃa hambre aunque recuerdo que casi toda la semana estuve a base de ensaladas y segundo plato únicamente. El resto ─Lou y compañÃa─ se ponÃan ciegos a croquetas. Y no quiero hablar de los postres, que los veÃas en la mesa antes que la comida.
Por la noche nos acostamos pronto. Yo querÃa estar descansado para poder esquiar al dÃa siguiente. Era el último dÃa y esperaba poder sacarle provecho. Era una incógnita y es que… ¿me dejarÃa la lesión esquiar al dÃa siguiente?
Continuará…




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3 Comentarios a "Dia 5 del Viaje a Andorra *Esqui+Snow08*"
Moooooola, por fin tu relato es más “tipical” y rezuma buen rollito. A ver ese dÃa siguiente que sigo el “culebrón” con interés.
P.D. Que wapa está la Lourdes.
Hola majoMuy buuen relato.Primero me presento,soy el hermano de Antonio(el pequeño,y tambien delgado)no nos sacarias por la pinta.Y te corregire un poco,somos asturianos,novascos,aunque no importe mucho.Yo he estado alli el fin de semana pasado,a la celebracion de su boda.
Quiza la proxima vez que vayas por alli coincidamos,pues me dejo caer una vez al año al menos a hacerle una visitilla.
Chao salao.
Hola hermano de Antonio!!
Acabo de ver tu comentario y sinceramente….me has dejado de piedra! Es cierto, el mundo es un pañuelo.
Ante todo perdóname por haber creÃdo todo este tiempo que Antonio fuera vasco
Asà que sois asturianos!!
A ver si es verdad que coincidimos por Andorra. Como habrás leÃdo en el relato me quedé con muchas ganas de ver a tu hermano, aunque no sé si el me hubiera reconocido. Y es que la anécdota de “Antonio y la paellera en Nochevieja” jamás se me olvidará. Con la coña hizo que todos los que allà estábamos nos sintiéramos un poco más como en casa.
El próximo invierno seguro que volveré para esquiar…al menos intentarlo. Mientras tanto y aunque tu hermano no se acuerde de mÃ, espero que le trasmitas de mi parte un fuerte abrazo y mi enhorabuena por su reciente boda.
Por supuesto, un fuerte abrazo para tà también y de nuevo gracias por dejar tu huella en este relato.
Hasta otraa!
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